sábado, 14 de febrero de 2009

... los servicios de atención al cliente

Estás tan tranquilo un día en tu casa. Estás en tu casa o en casa de tu novia. O estás de cañas por donde sea. Y tienes un problema. Pongamos por caso que se te va Internet, o vas a sacar dinero al cajero y se te traga la tarjeta, o estabas tranquilamente pelándotela en el baño y se atasca el susodicho. Y, ¿qué haces? Vale, primero te cagas en todo, pero después llamas a un servicio técnico. Y aquí... Se jodió la cosa.
Estoy hasta la chorra de los servicios técnicos, los servicios de atención al cliente y su padre con cebolla.
Vamos a ver, ejemplo práctico, tomen ustedes nota: Si el 99 por ciento de la gente que llama al servicio de atención al cliente de una empresa de telefonía e Internet llama porque tiene una avería, ¿para qué cojones hay un mol* de opciones? Si tiene una avería con el router, pulse 1. Si tiene un caída del host pulse 2, si tiene un problema con el wi/fi freelance pulse 3, si tiene problemas con la gestión de mysql pulse 4... Todo tecnicismos. ¡Chorra! ¿Pero tú te crees que si yo supiera de lo que me estás hablando iba yo a llamar a un 902 durante veinte minutos con lo que cuesta? ¡Lo arreglaba yo solo, cojones! Así que te comes toda la retahíla de sandeces y esperas a la opción setenta y cuatro que dice: si tiene cualquier otro problema no especificado, pulse 77.
De repente, todo se corta y te ponen una melodía en bucle que no suele durar más de 20 segundos y que suena como cuando de pequeño te compraban un llavero con luces y sonido, con un timbre agudo por encima de lo soportable por el tímpano humano que tienes que alejar el auricular del teléfono por lo menos a la otra punta de la habitación para no quedarte sordo ipso facto, o que te estalle la cabeza por la fuerza del sonido. Tras estar más de cuatro minutos con la misma melodía, que no suele ser más original que el "Para Elisa" de Beethoven o el "Yesterday" de los Beatles, estás hasta las narices y se te ocurre decir: "Me cago en vuestra puta madre". Bueno, pues cuando estás en el momento álgido de tu enfado y de tu insulto, SIEMPRE salta el operador. "Hola buenas tardes, le atiende Cristóforo, ¿en qué puedo ayudarle?" Te acabas de cagar en su puta madre, así que a lo mejor el primer punto es que el tío te intentara restablecer un poco de tu dignidad que acaba de quedar esparcida a lo largo y ancho de la habitación desde la que estás llamando.
Bueno, pues aquí empieza ya lo bueno. No me voy a meter con los teleoperadores, que bastante tienen los pobres con aguantar 40 horas al día por 50 euros y un bocata, así que como en la legislación, siempre fallaremos a favor del débil. Pero, ¿por qué les obligan a tener que mandar al tío que llama a una nueva extensión? Joder, ¡se me ha caído Internet! ¡No me pongas con el departamento comercial! Todo eso, si tienes la suerte de que entre pase y pase de extensión la llamada no se corte y tengas que volver a empezar. ¿Os acordáis de Astérix y las doce pruebas cuando tienen que buscar el formulario? Pues es una mieeeerda comparado con llamar a un servicio de atención al cliente.
Que digo yo, podían cambiarle el nombre y ponerle servicio de timo al cliente, porque atención atención...
En fin, que estoy hasta la chorra de los soniquetes, las tonterías y que tengamos unas infraestructuras más propias de un país tercermundista que de uno que se vanagloria de estar en los primeros puestos del desarrollo, o al menos eso dicen.
Hasta la chorra de los servicios de atención al cliente y de la estupidez humana.


*Mol: Para los no iniciados, el mol es una unidad con la que se mide una cantidad de sustancia. Su valor es el número de Avogadro que equivale aproximadamente a 6,022 por diez elevado a la 23 (no puedo poner índices y subíndices o no sé ponerlos). En el argot de mis amigos es el copón de Navidul de algo.

viernes, 13 de febrero de 2009

...los capullos al volante

Tú vas tan tranquilamente con tu coche por la calle. Estás oyendo la radio, estás oyendo música o te estás sacando un moco incómodo que te raspa cada vez que respiras aprovechando que no pasa nadie. Te paras en un semáforo. Esperas pacientemente a que se vuelva a poner verde para continuar tu ruta. Y, de repente, todo se nubla. Una nube de humo como proveniente de los rincones más inhóspitos del averno surge ante ti, y de entre esa nube, ¿quién sale? ¿Satán? ¿Dante? ¿Virgilio? ¿Pikachu? Nooooooooo. Mucho peor, amigos. El macarra al volante.
Estoy hasta la chorra de los horteras que se piensan que el coche que conducen es una prolongación de su mini-pene de Jesmar y su cerebro licuado por las drogas de diseño. ¿Por qué cojones tienen que llevar su puta música asquerosa a todo trapo? ¿Por qué, encima, nadie les dice que cuando pones música a todo trapo hay que tener unos graves en condiciones y que en un espacio reducido los graves tienden a reverberar? A lo que iba: Se te ponen al lado y sacan ese brazo esculpido gimnasio me meto esteroides a troche moche cuando tenga cuarenta años tendré más grasa colgando del brazo que las viejas que se ponen a tostarse al sol de Benidorm en pleno febrero, pero ahora que me quiten lo bailao. Y encima, los muy gilipollas se te quedan mirando como diciendo: ¿a que mola mi buga? Luego ya te quedas mirando el coche y resulta que es una mierda de Clio del año 92, ése que se compraron tus padres aprovechando que con las Olimpiadas y que Banesto aún era una cosa semi-decente daban algún que otro crédito. El Clio estaba para el arrastre y alguien que estaba hasta las narices de tenerle cogiendo polvo en el garaje de su padre decidió ponerlo a la venta. Y casualidades del destino, apareció nuestro amigo el macarra y compró un coche por 1000 euros y se gastó 80000 en tunearlo y ponerle unas luces de neón por dentro del coche que parece que conduces el water de una estación de autobuses con las luces que ponían para que los yonkos no se encontraran la vena. Vamos, que en el fondo ellos conducen un cagadero anti-yonkis de 80 mil napos, pero están tan felices. Y claro, ya que te has gastado esa pasta, pues arremeten y se compran unos baffles que ríete tú de los conciertos de los Rolling o los peruanos toca-flautas del Retiro. Eso sí, lo importante es que la música tenga muchos graves, para que reverbere mucho y así poder ir pedorreando por todo el barrio. Conclusión: Que entre las luces anti-yonkis y los pedos que suelta su maldita música -véase reggaeton asqueroso, bakalao infame o gitaneo asqueroso subhumano-, unido a que el Clio es diésel cómo no, y cada vez que acercas el pie al acelerador suelta eso una zorrera que parece que entras en Torrelavega, lo que llevan es ni más ni menos que... SÍ, UN ENORME CAGADERO CON RUEDAS!!!
Por cierto, si mientras leías esto estabas pensando que Renault no sacó ningún Clio en el año 92... Enhorabuena, eres un macarra al volante y estoy hasta la chorra de ti. De ti y de la estupidez humana.

lunes, 2 de febrero de 2009

...la DGT, Protección Civil, el 112, la CAM, el Gobierno y el coño de la Bernarda

Al menos, puedo contarlo.
Tenía pensado hablar de algo un poco más liviano. Ya sabéis, esputar un poquito de las cosas del día a día, de la gente tan absurda que hay por la calle, de lo feos que son los ganadores de los Goya, o yo qué sé, de cualquier otra cosa que no tuviera mayor trasfondo, pero...
Por desgracia, me veo obligado a hablar de una cosa que en España es requisito IN-DIS-PEN-SA-BLE para que te den un puesto de responsabilidad: la IN-COM-PE-TEN-CIA. Estoy hasta la chorra de los incompetentes españoles.
Digo españoles porque en el mundo hay muchísimos, pero es que los de España tienen esa capacidad innata -por la cercanía, evidentemente- para tocarme los cojoncitos día sí, día también y tirarme de los pelos del escroto a cada actuación.
Al principio he dicho que, al menos puedo contarlo. Así que ahí voy. Lo siguiente es un poco Abuelo Cebolleta, así que el que se aburra, que cierre la página y espere unos días hasta la próxima entrada:
Resulta que el sábado quedé yo, con mis padres en acercarme a mi casa a comer en familia. Es algo relativamente normal cuando has nacido en Cuenca, porque puedes ir y volver en el día por carreteras relativamente normales y no invertir excesivo tiempo en ello. Así que el domingo por la mañana, es decir ayer, recogí a mi novia y p'allá que nos fuimos. Es verdad, en Madrid nevaba. ¿Y qué?
Nos pusimos en carretera a las 11 de la mañana. Como la cosa no remitía, antes de salir del todo llamé a Cuenca y pregunté cómo andaba el percal por allí: Ni un copo ni medio. En Madrid nevaba, en Cuenca, no. El día anterior, según la web de la AEMET, en Cuenca un 100% de probabilidades de nieve; en Madrid, un 80% de probabilidades de lluvia. Debe de ser que el que hace los dibujos estaba cansado y como Cuenca y Madrid se parecen tanto en infraestructuras, población, acceso a los servicios, etc., pues tuvo un lapsus y cambió las cosas. Con esto dicho y viendo que allí no nevaba y en Madrid la cosa no suele durar, pues cogí el petate y nos pusimos en carretera. Al poco llamé a mi hermana y le pregunté cómo estaba la cosa por su casa. Allí nevaba, pero ellos también iban a salir para Cuenca, porque acababan de mirar en la DGT y ponía que las carreteras de Madrid hacia Cuenca y todas las de Cuenca estaban perfectas y no había ningún problema. Así que ya, para evitar problemas, puse la radio. ¿Qué decían allí? Que nevaba mucho en Madrid pero que salvo problemas en la A-1 y en la A-6 en la zona de la sierra, en el resto de vías no había ningún tipo de problemas. Así que con tres fuentes distintas: la observación visual de mi padre en Cuenca, la observación visual de mi hermana en su casa y la consulta a la DGT, y la mía en la radio, deduje que para que hubiera problemas, en Madrid se iba a tener que tirar nevando la vida y que a mi me daba tiempo de sobra a llegar a Cuenca. La vuelta ya se vería, y como yo no tenía nada importante que hacer hoy lunes en Madrid, pues si me tenía que ir por la mañana del lunes porque las carreteras estaban mal el domingo por la tarde, pues tampoco había mayor problema.
Así que nada, enfilé la R-3 con mi novia mientras seguía nevando cada vez con más fuerza. Como llevaba toda la noche lloviendo y la temperatura no era muy baja (10 grados al salir de mi casa, 4 al salir de Madrid por Vicálvaro), la nieve no cuajaba. Al llegar a Arganda del Rey, la nieve se convirtió en lluvia, así que llamé a mi hermana y le dije: "oye, que aquí ya sólo llueve, y he seguido con la radio puesta y no dicen nada de problemas salvo en la A-1 y la A-6". Así que mi hermana, que también andaba ya en carretera me dio las gracias y continuamos cada uno por su lado. El problema se presentó desde aquí: Pagué el segundo peaje de la R-3 y a partir de ahí la cosa dejó de molar. La lluvia volvió a dejar paso a la nieve y me di cuenta de que ahí no es que estuviera cuajando, es que YA había cuajado. Por lo pronto, y teniendo en cuenta que de nieve sé un poquito, allí llevaba nevando a manta por lo menos un par de horas. Había nieve en la calzada, pero no como para decir: "el coche no pasa" y bastantes coches por delante mía que iban abriendo surcos. Todos íbamos en fila por un carril y muy despacio, no había ni una quitanieves y sólo vi un cartel de "precaución: nieve". Iba a la altura de Campo Real, por la A-3 ya, y para los que no lo sepan debe de estar como a 40 kilómetros de Madrid como mucho. En una de estas y mientras pensaba qué hacer, si darme la vuelta o intentar continuar por si sólo era ese tramo el malo, puesto que en la radio no decían nada, me doy cuenta de que todos los coches empiezan a frenar como locos. Todos sabemos lo que hay que hacer con nieve, pero cuando llega el momento tiras de reflejos y actúas como autómata, salvo que seas profesor del RACE. Así que pisé un poco el freno y pasó lo que tenía que pasar, las ruedas empezaron a trabarse, aquello no se dominaba y yo cada vez me acercaba más al de delante. Por suerte, solté el freno, giré al arcén, perdí la poca velocidad que llevaba y me volví a incorporar y seguir durante un par de kilómetros hasta que vi la primera salida y decidí que darme la vuelta era lo más sensato que podía hacer. Poquito a poco y con más miedo que otra cosa, conseguí volver a Madrid sano y salvo, sin comida familiar y mucha mala hostia en el cuerpo. Mi hermana llegó y cuando lo hizo me llamó y me dijo que darme la vuelta había sido lo más sensato que podía hacer, porque ellos no se habían visto en una así en la vida.
Ahora viene la reflexión: ¿Por qué? ¿Por qué España es una mierda de país, por qué España sigue siendo tercermundista en cuanto pasa cualquier cosa? Joder, yo no le echo la culpa a la AEMET, las predicciones son predicciones. Si supiéramos siempre el tiempo que iba a hacer, no seríamos humanos, seríamos dioses. Podemos prever el tiempo, pero no al cien por cien. Lo que yo no entiendo, es lo de la DGT. Vamos a ver, si el sábado dicen que puede nevar en toda España y dan la alerta, coño, poneos las pilas y estad al loro. Tienen las carreteras llenas de cámaras en todos los lados y un servicio informático. ¿Tan difícil es ver que en un sitio de la carretera hay nieve, meterlo en un ordenador y que salga? Vale que no sea instantáneo, pero es que a las doce menos cuarto, cuando yo llegué a donde me salí, llevaba nevando como poco dos horas joder, que pasaban coches a mansalva, la carretera no llevaba toneladas de nieve por eso, pero el paisaje no se veía y era de foto de Siberia. Puedo entender que no pasen las quitanieves hasta horas después, ¡pero al menos da un aviso por radio, joder, que casi me mato y como yo la tira de coches!
Hasta la chorra de la incompetencia de todas las administraciones, porque en lugar de ponerse las pilas, se siguen echando la culpa unas a otras, y y sabéis que cuando el río suena... Así que debe de ser que todos tienen la culpa y son como los niños, que tú rompes un jarrón y le echas la culpa a tu primo porque él ha roto una ventana.
Son todos una panda de gandules.
Hasta la chorra de todos ellos y la estupidez humana.

jueves, 29 de enero de 2009

...la Guerra Civil

Mi abuelo es un facha. Y yo soy un rojo y mi hermano un verde, mi primo un azul, mi tío un rosa y mi concuñado morado. Y ahora, ¿quién cojones de ficha eres tú?
Me importa una mierda quién se cargara a quién, cuándo, cómo y dónde. Estoy hasta la chorra de la Guerra Civil española. En el mundo debe de haber habido como un millón de guerras a lo largo de la historia. Ahora mismo en Palestina está muriendo gente. Ahora mismo en Israel hay gente a punto de morir. Ahora mismo en Zimbabwe la gente se caga las patas abajo por el maldito cólera. Y aquí hay gente que se desgañita diciendo que si estos tal y los otros cual. Me importa una mierda. Allá cada uno que recoja los restos de los suyos y haga con ellos lo que quiera, como si quieren hacer cocido. La ley de su puñetera madre se había aprobado, habían cantado unos, cantado otros y el resto a lo suyo, punto pelota. ¿En serio un país serio se tira años y años preguntándose quién mató más y quién menos? ¿En serio lo más importante es un coñazo supremo de estudiar -porque mira que es tostón el tema en todos los manuales de Historia- que a nadie, en el fondo, le interesa? ¿Pretenden hacerme creer que hay gente que se levanta todos los días pensando quién fue el tío que dio el chivatazo o hizo una cosa o la otra? Y una buena mierda pinchada en un palo.
La gente cuando se levanta tiene sueño. Después se quita las legañas, se lava la cara y la sobaca mora los que quieren, que hay mucho guarro suelto -otro día hablaré largo y tendido de la afición a las zurraspas en este país-, se fuma un cigarro (con o sin ley anti-tabaco) y echa una soberana cagada mientras se acuerda de su jefe. Punto. El resto, es Historia.
La Historia es muy bonita, nos ayuda a no cometer los mismos errores, la Historia es un tostón, sólo sirve para sacarse el quesito amarillo del Trivial, la Historia es mentira, la Historia está tergiversada por las hordas judeo-masónicas conquistadoras de Silicon Valley... La Historia es Historia, punto. ¿Te gusta? Bien. ¿No te gusta? También. Pero no me vengas a soltar monsergas sobre algo que ocurrió hace 70 años todos los días porque me tienes hasta la mismísima chorra. Libros y libros sobre la Guerra Civil, programas y programas sobre la Guerra Civil y venga bollos, tía bollera.
He sacado una novela cojonuda y muy original. ¿Ah, sí, de qué va? Es un laaaaaaaargo monólogo interior sobre un preso republicano, que era maestro en una aldea y al que encarcelan porque encuentran un libro de Marx en su cuarto un día, mientras hacen una redada los franquistas en su pueblo. ¡Guau, qué original!
He sacado otra novela cojonuda y original. ¿Ah sí, de qué va? Es otro laaaaaaaaaaaaaaaaaaaaargo monólogo interior sobre un labrador republicano al que un día detienen los franquistas porque va silbando la Internacional al irse al bancal a sembrar boniatos. ¡Guau, qué original, al menos éste planta boniatos!
Total, ya puestos, reivindiquemos que desentierren a los 300 de las Termópilas. Ea, si Irán es el malo, seguro que por tocar los cojones alguno se apunta al juego.
Hasta la chorra de la Guerra Civil y la estupidez humana.

martes, 27 de enero de 2009

... la crisis

Todos los días lo mismo. Cifras del paro, suspensiones de pagos, empresas que presentan un ERE... Y ya no aguanto más, estoy hasta la chorra de la mierda de la crisis.
Todo es negro, todo es una santa mierda y mientras tanto, todo el mundo diciendo que lo veía venir, que el ladrillo por aquí y el ladrillo por acá, que si los bancos son malos y los ahorradores son una especie en extinción, que por qué la gente no consume y por qué va a subir la delincuencia.
Y mi respuesta es simple y clara: ¡Que os den a todos!
Estoy más harto de todos los agoreros y los profetas que si me los hubiera tragado. Durante años venga, a comprar pisos, a gastar como unos malditos locos. ¿Sesenta millones de pesetas por un piso de 35 metros cuadrados en Madrid? ¡Una ganga, hombre! Luego llueve y se hacen grietas en las paredes por la humedad, porque los materiales eran una mierda, pero no pasa nada. ¡Tienes un piso en propiedad! Aunque durante cuarenta años le pertenezca al banco. Da lo mismo. Alquilar es tirar el dinero, hay que comprar. Aunque al tipo de interés variable como empiecen a subir los intereses, que ahora cuando me lo compro están tirados y no van a subir que te lo digo yo, vas a pagar más al mes por un zulo de mierda que si te hubieras ido a vivir alquilado a un chalet en una hiper-urbanización de Pozuelo. Durante años los constructores han estado sacando más de un 500 por cien por piso (es una cifra relativa, no absoluta, no tengo datos pero si los pisos valían mucho menos no me creo que ahora puedan valer lo que valen). Pero ahora que vienen las vacas flacas, a la calle todo el mundo pero yo con AUDI nuevecito que consume 200 litros de gasolina por metro recorrido en punto muerto. Yo tranquilamente en mi casa, viviendo a cuerpo de rey que lo único que tengo que hacer es liquidar la empresa y esperar a que la cosa se vuelva a poner buena, y al resto de la gente que le den por culo. ¡Responsabilidad solidaria ilimitada ya y si no, que no se enriquezcan y tengan que guardar el 50 por ciento de los beneficios para hacer frente a las pérdidas futuras y no a engordar el bolsillo de los malditos accionistas!
Y mientras tanto, ¿cómo vas a tener una casa que te cagas sin un pantallón de tele que se salga por las ventanas? Pues nada, a comprar una tele hiper-mega plana compresa con alas que mide metro y medio de ancho y medio metro de alto en el que, aunque nadie te lo dice, se ven los píxeles de las imágenes como si jugaras al Prince of Persia en un antiguo 286, porque las cadenas no están preparadas para la tele plana. Pero da igual, eres el más molongo de todo el barrio porque tienes además un pedazo de home-cinema que aunque lo pongas al 1 de volumen te revientan los cristales de tu edificio y los de toda la manzana. Luego dura el cacharro un mes, porque los hacen para timarte, pero durante un mes fuiste el más guay de tu barrio.
Conclusión: Que más allá de los gobernantes y los planes económicos y demás, nos está bien empleado por gilipollas. Tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe. Y por gastar, gastar, gastar al final te toca pagar, pagar, pagar. Y llorar y llorar, como decía la canción.
Hasta la chorra de la crisis y la estupidez humana estoy.